Su nombre no dice mucho a la memoria colectiva; sin embargo, es recordado por la frase que inmortalizó en los anuncios de aquella famosa cadena de comida chatarra pseudomexicana.
Al contrario de lo que se supuso en un principio, Gidget no murió de taponamientos arteriales a causa del exceso de gorditas que se comió durante su no tan perra vida, ni ahogado en su platillo favorito: una chalupa. El pasado 23 de julio, un derrame cerebral se lo llevó del mundo mientras tomaba el sol en un exclusivo rancho de Santa Clarita, California, al ladode su más fiel amigo –y principal explotador–: su entrenador Sue Chipperton.
Algunos allegados a su casa afirman que su cadáver estaba más obeso que el de Elvis, aunque en mejor estado que el de Michael Jackson.
Después de Gael García Bernal y Chabelo, Gidget, que comenzó su carrera como actor en 1997, es el mexicano más recordado de la televisión. Lo curioso es que, a diferencia de sus pares Ronald McDonald o incluso el viejito de Wendy’s él tuvo una vida pública tan corta como el sabor de los tacos de 99 centavos que promocionaba.
Su carrera duró tan solo tres años. Aunque nunca se aclaró la razón de su salida del aire en el año 2000, los rumores no se hicieron esperar: mientras unos decían que fue asesinado en manos de su gran némesis, el gecko de GEICO, otros defendían una tesis más viable: que fue despedido de su cargo por la presión de activistas latinos que encontraron ofensiva su imagen.
Y claro: a nadie le gusta que lo confundan con un chihuahua.
Pero la verdad es que no era cualquier chihuahua: él era un chihuahua que hablaba. Que lo hacía con acento impostado y mala gramática –“viva gorditas!”,solía gritar, cual gringo en Cancún– es poco refutable; sin embargo, esto no le quita mérito: él era un chihuahua parlante.
Y eso lo hace mejor que cualquier Lassie.
Durante sus años como principal protagonista de la gran multinacional del nacho, este güey gozó de una popularidad impresionante.
Hacía apariciones en películas como como Legally Blonde II. Tomaba tequila con Antonio Banderas. Su odontólogo era Hugo Sánchez.
Se sacaba solo al parque.
A donde iba, todas las perritas lo seguían. Era el PedroInfante de la comida rápida. Por estos días, el mundo entero llora la partida del chihuahua más cool del Universo.
Y es que podremos vivir sin el moonwalk, pero jamás sin estas palabras: “Yo quiero Taco Bell”.
Paz para tu tumba, cuate.









