Por: Daniel Paez

Sí. Tal vez las universidades se encarguen de formar futuros empresarios, brillantes ministros de hacienda y apuestos corredores de bolsa; sin embargo, más allá de la academia y el prestigio, también están los magnates de la calle: esos que, como por arte de magia, produjeron dinero a borbotones sin haber usado jamás una corbata o una calculadora.

En este tipo de personajes, pues, hemos de encontrar inestimables lecciones de negocios para nuestras almas ávidas del único alimento espiritual que, sin decirnos mentiras ni darnos aires de filántropos, realmente importa en esta tierra de nadie: el cobre. Por lo mismo, a continuación nos permitimos presentar un documento de valor incalculable, un edificante y educativo decálogo financiero inspirado en las enseñanzas del capo de capos, el máximo gangster de la historia: Pablo Emilio Escobar Gaviria.

Lección #1 – Al banco el banco
Los bancos son el verdadero crimen organizado: juegan con el dinero que depositan las personas comunes y se enriquecen ilimitadamente, no comparten sus ganancias y siempre devuelven menos de lo depositado. Y ni hablar de los intereses. Esa fue la primera lección que nos dejó Escobar: esconda su dinero en un container y entiérrelo. Ponga sus propiedades a nombre de su madre o de su hermano. Lo que uno se ha ganado con el sudor de su frente no merece ser dilapidado por los peces gordos de Wall Street.

Lección #2
Tax Freedom
Si los bancos son los verdaderos ladrones, las oficinas de impuestos y aduanas son las verdaderas mafias, o ¿a dónde van a parar los aportes de los ciudadanos? Pues –y más en América Latina– a los bolsillos de los políticos de turno. Pablo nos enseñó a esquivar estos costos al idear las estrategias más audaces para que sus movimientos comerciales –y sus avionetas, lanchas y mulas– no fueran detectados por autoridad alguna. Claro, por momentos tocó sobornar a oficiales específicos en diferentes puntos, pero, en últimas, esto resultó mucho más barato y rentable que el pago oficial de impuestos y aranceles.

Lección #3 - Juego Limpio
(mejor dicho : limpie el campo de juego )
Además de desatar una descarnada guerra entre su cartel, el de Medellín, y el de Cali, de los hermanos Rodríguez Orejuela, y extenderla incluso a México y Estados Unidos, Escobar fue el responsable de una de las épocas más sangrie ntas en la historia de Colombia, pues todo aquel que se interponía en su camino era sacado del juego con tarjeta roja. Sus tácticas incluyeron homicidios sistemáticos, bombas y recompensas a quienes lo ayudaran a combatir toda competencia o fiscalía. Este cerebro financiero –y a veces también militar– no sólo acabó con la mayoría de sus rivales, sino que también destruyó la imagen de una nación. Si el hombre hablara, su consejo sería: “Si tenés competencia, elimínala”.

Lección #4 – Inversión Inteligente
Los expertos en finanzas siempre han recomendado invertir en propiedad raíz; sin embargo, nunca han dicho de qué tipo. “El Patrón” les hizo caso, pero eso sí, no invirtió en cualquier casita: construyó sus propios palacios y castillos desde Medellín hasta Miami y creó un pequeño Neverland en el que la palabra “extravagante” perdió todo sentido: La Hacienda Nápoles, una finca de 1800 hectáreas en pleno departamento de Antioquia que, además, llenó de especies en vía de extinción y bestias nativas de las selvas africanas para armar u propio zoológico personal. Visionario como pocos, quizás mirando hacia el futuro, el hombre invirtió en recursos naturales.
En verde.

Lección #5 – Las bondades de la filantropía
Posando ante las cámaras como un Robin Hood paisa, Escobar construyó barrios enteros en Medellín alegando que su único interés era compartir sus dividendos entre los más necesitados. Lo que las cámaras no capturaron hasta mucho tiempo después, fue que con esas iniciativas lo que hizo fue crear un ejército multitudinario y agradecido: de estos barrios salió toda una generación de sirvientes dispuestos a dar la vida por su patrón benefactor. Les compró sus conciencias a cambio de un techo. Entonces, ya lo sabe, si quiere empleados fieles y obedientes: adoctrínelos con ladrillos.

Lección #6 – Publicidad Política Pagada
Las campañas publicitarias masivas son grandiosas y generan eso que en marketing llaman “recordación”; sin embargo, si no incluyen una exposición constante en los medios de comunicación resultan inútiles. Escobar descubrió una inversión más eficaz: sin modificar su imagen, con el mismo bigote fino y el pelo apelmazado con los que se convirtió en el criminal más buscado del mundo, invirtió en política. Su táctica consistió en patrocinar campañas y hacer favores para ganar protección en las más altas esferas del poder colombiano. Incluso, logró que le dieran una cárcel que más parecía un resort –La Catedral, se llamaba–, y hoy, 15 años después de su muerte, siguen apareciendo importante dirigentes vinculados a su emporio.

Lección #7 - No ponga todos los huevos en la misma canasta
Además de sus fastuosas propiedades, de sus colecciones de automóviles y aviones, de usar los más vistosos relojes y la ropa de los diseñadores más aclamados, Pablo Escobar fue asegurando su fortuna al ponerla sistemáticamente en diferentes lugares. Junto a las caletas y a los tradicionales testaferros, empezando por sus más cercanos parientes, “El Patrón” también depositó enormes cantidades de dinero en la creación empresas fachada: constructoras, concesionarios de autos, emisoras de radio y equipos de fútbol, “florecieron” con las grandiosas inyecciones de patrimonio que el capo hacía con el único objetivo de blanquear su capital.

Lección #8 - Invierta en la bolsa
Como muchos, Escobar también invirtió en la bolsa para hacerse millonario. La pequeña diferencia fue que él no invirtió en la Bolsa de Nueva York o en la de Hong Kong. Él invirtió en la bolsa de cocaína.

Lección #9 - No ha y reglas
¿Dijimos que esto era un decálogo? Pues sólo pusimos nueve lecciones porque la mayor enseñanza de Pablo Escobar es hacer lo que se los antoje.

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