En 1984, Argentina respiraba los aires de la democracia. El régimen militar había caído y la misma censura que se había impuesto dos años antes para controlar la penetración de artistas en inglés, terminó abriendo el camino para una nueva generación de creadores que, en su idioma, comenzaban a hablarle a todo el continente.

De aquel momento recordamos a artistas y agrupaciones como Virus, Los Encargados o Los Twist, pero sobre todo, a tres personajes –Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti– que el mundo entero vino a conocer como Soda Stereo: una banda que desde hace dos años llamaba la atención, y no solo por su similitud sonora con The Police o Television. De sus primeras presentaciones en sitios bonaerenses como el Stud Free Pub o el Café Einstein se recuerda el despliegue del grupo, el cuidado de su imagen y, sobre todo, sus canciones frescas e irónicas, lo cual haría que se convirtiera, y pronto, en el máximo estandarte de la escena under porteña.

De este escenario a lo masivo solo había un paso, y con este primer disco, estos chicos lo darían sin vacilaciones.Producido por Federico Moura de Virus quien para la historia afirmaría haber contribuido  con tan solo unos detalles, “pues todos los temas tenían ya los arreglos resueltos y pensados”, con este trabajo empezó a ser grande la década en asuntos como la producción, el sonar buscando una gran proyección, la imagen. Canciones como “Vitaminas”, “Jet Set”, “Dietético” y “Sobredosis de TV”, nos hicieron ver a una banda de rock en español que definitivamente estaba lista para llenar vacíos, abrir caminos, conquistar terrenos Vírgenes.

Con grupos como Soda, la misma audiencia se iba a acostumbrando a la presencia de sus propias bandas y de sus propuestas, que ya no necesitaban imposiciones para ser creativas. Y es que en este álbum debut, por fin una agrupación latina sonaba fresca, global y vigente con los sonidos del new wave, el post punk, el ska, aún si ya en Inglaterra y Estados Unidos fueran otras las tendencias que se estaban escuchando. ¿Previmos, alguna vez, lo que iba a suceder?

Si Latinoamérica se comenzaba a preguntar quién era el que iba a ser capaz de darle una banda sonora, desde Tijuana hasta la Patagonia, aquí empezaba a dibujarse una respuesta. Con este disco, el futuro era el que regresaba.


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