Sobran los casos de viejos amigos o parientes lejanos que, recién bajados del avión o a punto de abordarlo, aparecen de repente, de la nada y desde el fondo del pasado, acompañados de una noticia macabra: están de paso y piensan hospedarse “un par de días” en casa.

Generalmente son personajes que no vemos hace rato o que nunca hemos visto en absoluto, que un día llaman por teléfono, casuales, con una calidez impostada y “supuestamente” a saludar. En estos casos, la clave es cortarlos de un tajo. Decir, rápida y fríamente algo como “salgo ya de viaje” o “¿Alóóó? ¡No escucho nada!” y de inmediato colgar.

En caso de que el sujeto en cuestión se haya saltado este paso y haya decidido aparecer con las maletas en la puerta de tu hogar, sencillo: invítalo a pasar, llama al Holiday Inn, reserva una habitación en su nombre y llévalo a su hospedaje. Ahora, si definitivamente tienes el corazón blando y haz cedido a su carita de borrego, no te des por vencido: la clave en este punto es hacer sentir incómodo al visitante indeseado.

  • Apenas llegue, ponte los guantes: lo primero que debes hacer es llevar a cabo una requisa minuciosa tanto del visitante como de su equipaje. Nadie quiere a los agentes de la DEA en la casa.
  • Una vez hayas terminado de auscultarlo, enúnciale, una por una, las reglas de tu casa. Dile que se ayuna, que las luces se prenden a las 5 y se apagan a las 9, que los miércoles son Naked Wednesdays, que para ahorrar agua el sanitario no se suelta, ni nadie se baña…
  • Hazle saber que no piensas ir a Disney, que Busch Gardens se hundió y que Sea World es cosa del pasado.
  • Al final de cada semana pásale una cuenta de cobro que incluya los siguientes ítems, calculados hasta el más mínimo centavo: comida, electricidad, agua, entretenimiento, cable, hospedaje, gasolina y Mall Time, que es una tarifa extra que cobrarás por las horas que te ha tocado esperar en el centro comercial.
  • En las noches, pon Playboy TV a todo volumen. Si puedes, gime frases como “¡Oh mi Dioooooos!”.
  • Si eres hombre, camina en lingerie por la casa.

Si para entonces el visitante no ha recibido el mensaje y los días se han convertido en semanas y la semanas en meses, lo mejor es decirle: “Quiero que te vayas”. Si esto no funciona, hay que llamar a Inmigración.

Que ellos se encarguen.

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