Quince años se cumplen desde uno de los más impresionantes accidentes de la máxima categoría del automovilismo mundial. Quince años desde a partida de uno de los más grandes.

Para Ayrton, la lluvia siempre fue su más grande rival. Un opositor que lo retó mucho más que Michael Schumacher, Damon Hill o Alain Prost. Desde que competía en campeonatos mundiales de karting a finales de la década de los 70 hasta la fatal curva en el autódromo Enzo e Dino Ferrari de Imola durante el Gran Premio de San Marino, el piloto brasileño se esforzó por ser el mejor conductor en pisos húmedos.

Y lo logró.

No son muchos los deportistas homenajeados por Tina Turner o The Ramones, por el equipo Williams –que pone una S a todos los alerones delanteros de sus vehículos– o por su propio país –en Brasil, se bautizó una carretera en Sao Paulo en su memoria–. El mundo lo recuerda como una de las grandes leyendas del automovilismo: durante los 80 y principios de los 90, no era extraño verlo, con su inolvidable casco amarillo con una línea verde y otra negra, al frente de la grilla de partida y en lo más alto del podio.

Era, más bien, extraño verlo por fuera.

Todo ocurrió como suelen ocurrir las cosas en la categoría más exigente del automovilismo mundial: rápido. Ese fin de semana estaba marcado con una fatídica cruz, pues el día anterior, durante las clasificaciones, había muerto el piloto austriaco Roland Ratzenberg. Durante la competencia, sin que se hubieran cumplido siquiera cinco vueltas y apenas en el arranque, un aparatoso accidente fue el preludio de lo que ocurriría más adelante.

Corría la vuelta siete. El tres veces campeón del mundo, motivado por su característica sed de victoria, superaba los 300 km/h cuando se estrelló contra el muro de la curva Tamburello, mientras su auto se deshacía como un si fuera de cristal. Una de las ruedas se desprendió del chasis y voló contra su cabeza, enviándolo a un camino sin retorno.

El calendario marcaba el primero de mayo de 1994.

En ese momento murió un piloto. Pero también nació una leyenda.

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