LEVEL LETRAS

La poesía amateur de la red, lo afirmo con entusiasmo, es toda mala.

El tema predilecto de los poetas virtuales es, cómo no, el amor, acompañado de su solemne y resentida contraparte, el desamor. Páginas y páginas –o debería decir: blogs y blogs– repletas hasta los bordes de amores imposibles o platónicos, salvajes o románticos; atiborradas de ocasos luminosos, noches tormentosas, atardeceres fugaces –como si hubiera tal cosa como un atardecer que llega y no se va; que se queda ahí, en el aire, mientras las noches y los días sucesivos se aburren esperando en fila–; manotadas de labios rojos, pasionales, suculentos, ángeles caídos o elevados, y tal cantidad de medias naranjas que si tuviera la paciencia de recolectarlas podría montar una fábrica de jugo y hacerme millonario.

Pero empezemos con los ejemplos. El vate que a continuación se cita, escribano del blog Cable a tierra, ha decidido sacrificar el sentido por el verso, habiendo previamente sacrificado el verso por la rima, ya de entrada floja, logrando con éxito notable no decir absolutamente nada:

Hoy no voy a pedirte nada
solo decirte cuanto siento,
que me quedo sin aliento
mientras vos solo nada.

Pero el poeta no se rinde ahí, sino que, juntando perspicacia y valentía, aventura un símil:

Como decir con palabras
lo que ellas no trasmiten,
con los fracasos que se repiten
esperando a que te abras.

¿Cómo se dice con palabras lo que ellas no transmiten? ¿Qué es lo que se parece a decir con palabras lo que estas no transmiten? ¿El no pedirte nada? ¿El quedarse sin aliento? (yo voto por esta) ¿El mientras vos solo nada? No creo, en este momento, la cara del lector diste mucho de la que tuvo que poner la mujer a la que le fue dedicado este, digamos, texto. Pero bueno, que pase el siguiente candidato a Nobel, publicado por Mundo Poesía:

 

Formatear el corazón
parece ser la única solución (…)
Aunque si lo hago
perderé parte importante
de la información que quedó grabada,
cada uno de los archivos que abrí,
cada conversación de msn,
cada foto guardada,
todas las contraseñas
y cuentas de usuario borradas.

¿Dónde empezar? Lo cierto es que nadie puede usar el corazón como metáfora del disco duro –y nótese que es así como se usa y no al contrario– y pretender ganar el amor de algo más que una CPU. Si ese era el objetivo de este Baudelaire de la informática, pues entonces no lo juzgo, e incluso lo felicito por la total carencia de medias naranjas en su electrónico poema, precacución nada vana si se considera el estrago que suele causar un jugo que por accidente se vuelca en el computador.

Subgénero adorado de la poesía romántica virtual es por supuesto la poesía erótica. De juntar todos los consejos acerca del acto sexual que aquí se ofrecen, obtendríamos una verdadera ars amatoria del siglo XXI. Ahora, un ejemplo para inaugurar la antología, también publicado en Mundo Poesía:

Un buen culito seductor es lo mejor
Cuando estás haciendo el amor.

El comentario de este fragmento, respetuosamente, me lo reservo, y paso al siguiente:

Porque con semejante levantamiento,
Alborotas mi vagina, que me erizas la piel,
Se endurecen mis pezones,
Y con estas tres razones, amor mío
Yo ya quiero que me tomes…

Aún no puedo evitar sentir algo muy similar a la dicha cuando leo esa rima de pezones con razones. No es poesía, pero es algo. Puede ser posible que, ya acostumbrado a leer groserías en verso, lo menos malo parezca relativamente decente. Decía mi abuelo Pierre que cuando en el río el nivel del agua baja, resalta la mierda. Y ese es definitivamente el caso. Me atrevería a decir, incluso, que este es un poema excelente en el género de lo malo; que, como mal poema, es una verdadera obra maestra. Nada rima, nada cuadra, las imágenes parecen salidas de un libro de anatomía y para colmo, en el penúltimo verso, adquiere un tono como de manual de instrucciones de uso que no tiene precio. Y la narradora, al principio fría y observadora, se revela como una joven tierna y sonrosada que de repente sucumbe a sus antojos corporales y, dejando el poema a medio terminar, sale volando a buscar, bien ordenadas, las etapas del placer.

A partir de estos cortos ejemplos se puede ya intuir qué es lo que hace tan mala a la mala poesía de la red, por encima de las imágenes mediocres, los versos cojos y las palabras rebuscadas. Básicamente, hablamos del abuso de los lugares comunes.

La poseía es un vehículo a través del cual el poeta viaja por el mundo, y el poema es su diario de viaje. Los lectores lo apreciamos sólo si nos cuenta acerca de un rincón del mundo que no conocemos, o si nos presenta un rincón conocido en términos inesperados. Por eso es que No Reservations, el programa del viajero y chef Anthony Bourdain, tiene un rating tan alto, lo cual no sería así si en cada capítulo nos llevara, como lo hacen estos poetas amateur de la red, a comer al mismo McDonald’s de la misma esquina de la misma maldita ciudad.

Pero la mala poesía tiene algo que no tiene la buena –además de dosis empalagosas de cursilería–, y es un sentido claro y primitivo de lo patético. Si la primera lectura produce risa, la segunda produce una incómoda sensación de pena ajena, producto de imaginarse al pobre diablo que escribió el poema y lo colgó en su blog pensando que era hermoso. En fin…

Para terminar, dejo este fragmento publicado en el blog Mancha Profunda, que a fuerza de versos malos, patetismo y un tono galán entre cortés y acosador, deja entrever un reflejo de inocencia y de buenas intenciones:

Ya sé que haré contigo,
hoy por la noche.
En mis sueños
iré por ti en un taxi,
(…)
No importa si me cobras,
es mi fantasía y tú lo vales.

Virtual Mag

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