LEVEL LETRAS

Por:: Hernán Vera Álvarez

Como es sabido, las apariencias engañan. A simple vista, Daniel Alarcón –nacido en 1977 en Perú y residente desde los 3 años en Estados Unidos– parece un típico joven de su generación: es flaco, algo bajo y tiene la melena cuidadosamente desordenada. Su voz es serena, como si tuviera el tiempo de su lado. Parece un tipo relajado. A primera vista, claro.

Es cuando nos internamos en su literatura que su apariencia sufre una distorsión furiosa y entonces se convierte en un escritor que plasma una violencia sin límites, de seres partidos por el dolor, condenados a un desarraigo lastimoso y horrendo.

A pesar de ser un autor latino y de que sus historias se enclaven en Latinoamérica, Alarcón escribe en inglés. Su primer libro, War by Candlelight (Guerra en las penumbras), por el que fue finalista del prestigioso PEN/Hemingway Foundation Award en el 2006, es una colección de cuentos ambientados en la época más sangrienta del Perú, cuando el país aún dormía a la pesadilla de Sendero Luminoso. Al año siguiente publicó la que es hasta ahora su única novela: Lost City Radio (Radio Ciudad Perdida), una historia desarrollada en los vestigios de una guerra civil en un país suramericano sin nombre. En su último libro, El rey siempre está por encima del pueblo, cada uno de los relatos destila soledad, la nostalgia de aquellos hombres cuya vida misma fue una obra que jamás llegó al papel, al lienzo, a la inmortalidad.

Actualmente, Alarcón, quien vive entre Lima y Estados Unidos, dicta clases de antropología en el Mills College en California, aparece de vez en vez en publicaciones tan prestigiosas como The New Yorker, Harper’s o Virginia Quarterly Review y es editor asociado de la deliciosísima revista literaria peruana Etiqueta Negra, da las pinceladas finales a lo que será El milagro secreto –como será llamado en español–: un libro de entrevistas en el que escritores de todos lados desnudan la cocina de sus ficciones, sus ideas, las instrucciones de uso para una vida literaria. Donde un grupo de escritores hacen, en pocas palabras, lo que él mismo está a punto de hacer a continuación.

Sin ser un escritor violento, la violencia siempre está muy presente en tus historias…  
Es verdad, pero es una violencia sutil: siempre está la amenaza de una revolución, del caos político… No es algo conciente que siempre pongo ahí, simplemente aparece. Uno va descubriendo muchos aspectos de la historia mientras la escribe.

Estás preparando un libro periodístico de conversaciones con escritores. ¿De qué se trata?

Fue un proyecto por encargo, lindísimo. Es un libro útil para escritores. La idea era juntar a 40 novelistas, preguntarles a todos lo mismo y luego poner todas las respuestas juntas. De alguna manera, le da al lector la impresión que está en una salsa junto a Paul Auster, Mario Vargas Llosa, Haruki Murakami, Stephen King… todos en un mismo cuarto, alrededor de una mesa inmensa. La misma diversidad de personalidades da una idea de las posibilidades narrativas que hay en varios idiomas, ya que hay autores norteamericanos, europeos, africanos, asiáticos… Hay gente joven y no tanto.

¿Tú hiciste la selección de autores?
Si, claro.

¿Y cómo abordaste las entrevistas?
Ya que todo lo que hace un autor es dialogar con otras obras de arte, en el libro hay secciones, como por ejemplo Cine o Música. Si quieres conocer a un escritor, es muy importante preguntarle qué música le gusta, cuáles son sus escritores favoritos, qué lo emociona. Luego, cómo es su oficina, cuántas páginas escribe al día, cuál es la novela que más ha releído. Todo eso compone la vida interna de un autor. Hay respuestas serias y otras no. Recuerdo la del irlandés Colm Toibin cuando le pregunté por su lugar de trabajo. Dijo: “No entiendo a la gente que va a los coffee shops a escribir, es como bajarse los pantalones en el medio de una carretera y ponerse a cagar” (risas).

Paul Auster decía que cada 5 años releía el Quijote. ¿Cual es el libro de Daniel Alarcón?
Mi libro favorito es Pedro Páramo. Lo he releído unas cuatro veces, dos en inglés y las otras en español. También algunos de Dostoievsky. La novela que realmente me movió el piso cuando era muy joven fue Memorias del Subsuelo, y de verdad, nunca la he vuelto a releer por respeto y por temor. Por temor a que no sea la novela que yo tanto recuerdo.

Con respecto a la literatura en español, ¿qué autores te han conmovido?
Cuando estaba trabajando en mi primera novela, antes de empezar a escribir, cada mañana leía un cuento de Borges. La gran decepción de esa novela es que no tiene nada de Borges (risas), lo cual es una pena y una derrota personal. A veces las influencias son muy indirectas.

Roberto Bolaño es el nuevo escritor mimado del establishment norteamericano. ¿Qué piensas del boom de su obra?
Es muy raro, pero a veces sucede que la calidad literaria y las ventas coinciden. En el caso de Bolaño, en el mundo del libro en inglés, más allá de la mitología en la que él está muerto, las editoriales y el editor han hecho un muy buen trabajo. Es excelente que se renueve la visión de los escritores latinoamericanos en el mundo. Bolaño produce una apertura.

¿Como es la vida de Daniel Alarcón?
Mi vida acá es mucho más ordenada. En Lima es distinta: hago entrevistas, investigo. Pero en Estados Unidos doy clases los lunes y los demás escribo. Tengo dos sesiones: la primera a la mañana en mi casa y otra después, en la biblioteca de la Universidad de Berkeley. Por las noches voy a visitar amigos, a mi novia, a mi familia, ya que la tarea del escritor es muy solitaria. En Estados Unidos he tenido muchísima suerte en mi carrera. Es un lujo poder enfocarme en mi trabajo.

En los últimos años haz viajado mucho, tanto por Estados Unidos como por Latinoamérica. ¿Como ves el paisaje?
Se habla mucho de los cambios políticos en Latinoamérica, de Evo Morales, de Correa, de los Kirchner… Sé que Chávez despierta reacciones muy fuertes. Creo, sin embargo, que todo es una decepción. Pasa lo mismo acá en Estados Unidos: yo voté por Obama y creo en la democracia como sistema político, pero al final nunca va a haber alguien que realmente me represente.

¿Qué opinas de la famosa y lamentablemente retenida Ley de Inmigración?
Me gustara verla, pero va a ser bastante difícil. Con lo poco que ha hecho, ya a Obama le han dicho “socialista”, “comunista”… Aunque él es muy astuto, ahora su situación es muy precaria: la derecha está dispuesta a hacer cualquier cosa para bajarlo. Por lo pronto, va a ser muy difícil para la gente indocumentada en este país.

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