Por Luisa Fernanda Rengifo

La Ley de la Atracción
Para empezar, cambie esa cara de perdedor. Aunque suene complicado, he aquí cómo lograrlo: recurra a la salvación de bolsillo. Al legado de Coehlo y Osho y demás profetas del om de supermercado. Al mejor estilo de El Secreto, párese frente al espejo y déle ánimo a su reflejo. A diario. Repita, cuantas veces sea necesario, “Hoy voy a conseguir el empleo de mis sueños”. Mírese a los ojos y grítelo como un león. Como un león bravo y determinado. Un poco de la infame Ley de la Atracción no le hará daño. Así haya pasado tres meses repitiendo la misma rutina, no se de por vencido: el que persevera, alcanza. Madrugue todas las mañanas y deje de sollozar por su suerte. Un año sin trabajo no es nada… o bueno, sí lo es: es una verdadera desgracia, pero igual, si continúa maldiciendo su estado solo logrará atraer mayores calamidades.

La Hoja de Vida
En la Era de la Información, la diligencia del curriculum vitae puede ejecutarse de manera virtual o física. Si bien la primera opción facilita la entrega inmediata del documento, este igual tendrá que competir contra cientos, por lo que debe destacarse desde la misma Bandeja de Entrada. Así pues, es obligatorio llamar la atención desde el Subject con frases preferiblemente mesiánicas como No busque más: Soy todo lo que su compañía necesita. Recuerde que el nombre del archivo adjunto deberá reflejar la misma intención, por lo que se recomienda utilizar títulos como  elelegido.doc. A continuación, ya en la hoja como tal, sáltese el ítem de Educación, que no sirve para nada, y más bien llene la hoja con un listado completo de sus aptitudes más extraordinarias, como Record en tecleo contra reloj. Si usted es mujer y su futuro jefe hombre, no sobra incluir aquí el tamaño de sus copas. Bajo Experiencia Laboral no olvide omitir sus trabajos de verano, puesto que en el mundo corporativo a nadie le importa si usted sabe atender mesas o estacionar autos. Y finalmente, si debe presentar el documento físico, imprímalo en un bonito papel Kimberly y no olvide rociarlo con un poco de su perfume o colonia.

El Mercadeo
Para este momento usted ya habrá podido comprobar –sin mucho éxito, a propósito– las bondades de portales como Craiglist, Bumeran o LinkedIn. Siga entonces con Facebook y MSN y Twitter. Aproveche el estatus para pedir ayuda: 3 meses, 17 días y cuatro horas desempleado o Mi  nevera está vacía. Si nada de esto funciona y los pocos amigos que le quedan después de recurrir a toda su lista de contactos no se manifiestan, el problema debe estar en que su campo de acción es demasiado específico o sus expectativas demasiado exigentes, por no decir surrealistas. Entonces, si usted es Topógrafo o Taxidermista, Director de Cine sin película o Estilista para bandas de hair metal, sacrifique su don y comience a ofrecer sus servicios en áreas en las que jamás serán necesarios ni el diploma ni la experiencia, como en algunos programas hispanos de farándula y chismografía. Luego ofrézcase como asistente del asistente de la secretaría de gerencia. Ayudante del recepcionista. Agregado de aseo. Pegue su CV en paraderos y postes. Repártala entre el gremio de taxistas para que la distribuyan a sus pasajeros. Pague para que pongan su perfil en cajas de leche. Grite lo más duro que pueda.

La Entrevista
Luego de siete u ocho meses de ponerla en práctica, la Ley de la Atracción por fin está dando resultado y lo han llamado a una entrevista. Así las cosas, primero lo primero: la pinta. Aplique lo que dicen por ahí: Dress to impress, pero, eso sí, con mucho cuidado, porque no va a un pari: va a su futuro trabajo. Entonces, a menos que su campo de acción sea el strip club, el reggaetón o el narcotráfico, nada de sandalias transparentes, bling bling o colores brillantes. Nada de modas pasajeras ni esfuerzos demasiado calculados, tipo jeans rotos, para parecer descomplicado.Tome un camino seguro, clásico, y por favor no se disfrace, pues nada más patético que una mujer que no sabe usar tacones o un hombre asfixiado por una corbata prestada. Como segunda medida, por su bien, evite evidenciar debilidades. El que se come las uñas está nervioso. El que habla en voz baja es inseguro. La  que lleva una minifalda solo cuenta con sus piernas. Llénese de confianza y sea completamente artificial. Mire a su entrevistador en el centro de la frente y responda todo eso que usted no quiere decir y él quiere escuchar.

La Respuesta
Ahora solo queda esperar. Se recomienda hacerlo en la casa de sus padres, ya que, como está largamente comprobado, puede pasar mucho tiempo antes de que el destino le sonría, y seguramente no es que esté muy acaudalado que digamos. Si después de una semana no ha obtenido noticias, tranquilo: ha de ser que están coordinando su bienvenida. Si en quince días no ha sabido nada, llame. Llame por la mañana y llame por la tarde. Llame cuantas veces sea necesario hasta obtener una respuesta de quien se encargó de entrevistarlo. Esto, además, le dará puntos extra sobre la competencia, pues el interés y la perseverancia son valores mayores que se aprecian en toda gran empresa. Ya si después de veinte días nada de nada, estaciónese al frente de la oficina al final de cualquier tarde, espere la salida de su “jefe”, simule un encuentro y aproveche para contarle lo mucho que ha pensado en su futuro cargo, muéstrele los planes que ha trazado para optimizar la productividad de la compañía, cuéntele sobre la Ley de la Atracción, ponga su cara de león bravo y determinado y cuéntele sobre lo vacía que está su nevera.

Para cuando llegue seguridad, tenga lista su Hoja de Vida. Uno nunca sabe…

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